Desde Hilanda elaboramos la Guía de prácticas colaborativas para una producción textil sostenible como una herramienta para acompañar esa transición.La guía parte de una idea central: la circularidad textil no puede construirse desde un único sector. Requiere un ecosistema de actores dispuestos a trabajar en una misión común: recuperar descartes textiles y ropa en desuso, transformarlos en nuevos productos y crear oportunidades de trabajo digno para mujeres y diversidades en situación de vulnerabilidad.Gobiernos locales, empresas, organizaciones sociales, instituciones, emprendimientos y comunidades tienen capacidades diferentes y complementarias.